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"Pensé que lo que hacía no era
un delito"
Por Mercè Molist (*)
Absuelto un hacker sospechoso de haber asaltado 40 empresas y
organismos públicos. "Quickbasic" no dañaba los sistemas
informáticos y avisaba a los administradores de los fallos que
tenían.
Juan Pablo Corujo, un joven de Pontevedra de 33 años, practicaba
una curiosa forma de asaltar ordenadores: no provocaba daños y
avisaba del agujero por el que había entrado a los
administradores, ofreciéndoles su dirección de correo
electrónico. Esta buena fe, junto a la falta de pruebas para
demostrar la mayoría de intrusiones de que se le acusaba, ha
sido determinante para que una juez le haya absuelto de todos
los cargos, que podían haberle llevado a prisión.
La Guardia Civil detuvo a Juan Pablo Corujo en mayo de 2001.
Acusaban a "Quickbasic", como se le conocía en Internet, de
modificar la web del ministerio de Hacienda, sustituyéndola por
un texto que ponía en duda la profesionalidad de sus
administradores. El joven lo admitió, así como haber entrado en
el servidor web del diario "ABC", donde introdujo una noticia
falsa que estuvo en portada diez segundos. En ambos sitios no
causó daños y dejó una nota, explicando cómo reponer las
portadas antiguas y qué fallo había aprovechado para entrar.
"Les dejé mi nombre, apodo y dirección de correo electrónico,
por si querían contactar conmigo y, para mi sorpresa, quien me
contactó fue la Guardia Civil. No me lo esperaba. Quizá una
multa pero no que pidiesen prisión, ni que enviasen un comando
de Madrid a detenerme. El fallo que aproveché para entrar era
muy conocido, un error de los servidores web de Microsoft: con
un simple navegador podías listar el contenido de todo el disco
duro y, con un poco más de conocimiento, tomar el control",
explica. Curiosamente, la Guardia Civil no siguió su pista por
la dirección de correo que dejó en los servidores asaltados sino
por el apodo "Pablo", que usaba en la red de chats IRC-Hispano.
Según los agentes, en la web de Hacienda "copió una pequeña base
de datos de clientes que habían comprado bonos del Estado, con
su nombre, DNI y algo más". Pero esta lista no se localizó en el
análisis posterior del ordenador del joven. En cambio, los
agentes encontraron información de más de 40 empresas y
organismos públicos que parecían haber sido víctimas o futuros
objetivos de "Quickbasic", entre ellas la Conferencia Episcopal,
el Corte Inglés, Telefónica, la Tesorería de la Seguridad
Social, el Centro de Investigaciones Sociológicas o Endesa.
Destacaba una base de datos con nombres y direcciones
electrónicas de 3.505 suscriptores del boletín del Partido
Popular y 900 personas vinculadas al partido, entre ellas
senadores y congresistas.
"Quickbasic" afirmó que lo había copiado todo de un ordenador de
Estados Unidos, no de los sitios originales. La Guardia Civil se
puso en contacto con las 40 empresas y organismos, pero la
mayoría no presentaron cargos, por no haber detectado
intrusiones ni daños en sus sistemas. Sólo le acusaron
formalmente el Partido Popular, la Tesorería de la Seguridad
Social y la Universidad de Santiago de Compostela, aunque no
había pruebas fehacientes de estas intrusiones porque, según la
sentencia, "eran archivos muy antiguos y el Partido Popular y
estas empresas ya los tenían borrados".
El PP pedía cuatro años de prisión y que se le abonasen los
gastos de la auditoria que llevó a cabo en sus ordenadores, así
como la compra de programas para asegurar sus sistemas.
"Quickbasic" afirma: "En el juicio, su abogado me preguntó por
qué no había entrado también en máquinas socialistas, quería
convertirlo en un caso político pero a mi no me interesa la
política. Lo que me interesaba era llamar la atención de lo
inútiles que eran los administradores. Modificar las webs era
como una pintada de protesta, con el añadido que por sí misma la
"pintada" demostraba su incompetencia".
El joven participó activamente en su defensa, llamando una por
una a las 40 empresas y organismos que aparecían en su
ordenador, para pedirles que no le denunciasen. También salió en
el programa "Alerta 112" de Antena 3, para mostrar los métodos
que había usado en sus intrusiones y lo sencillo que había sido.
Este vídeo acabó constando como prueba en el juicio.
La sentencia absuelve a Juan Pablo Corujo por no haber pruebas
de las intrusiones ni tampoco daños en las dos que se han
demostrado. Y marca jurisprudencia en el controvertido tema de
si es lícito que los hackers informen de las vulnerabilidades
que descubren: "Dudamos de que se quisieran dañar los sistemas
informáticos en un caso en que su autor manifiesta que sólo
pretendía advertir de la existencia de fallos de seguridad, por
lo que dejó todo un rastro y señas de identidad, pretendiendo
que se pusiesen en contacto con él". Según el abogado defensor,
Carlos Sánchez Almeida, "se confirma que si el hacker no causa
daños ni obtiene secretos, sólo denuncia una vulnerabilidad, no
hay delito".
De todas formas, a "Quickbasic", que hoy trabaja de comercial de
informática y está más interesado en la robótica que en la
exploración de vulnerabilidades, se le han pasado las ganas de
hacer de justiciero: "Fui un ingenuo al pensar que lo que hacía
no era un delito, como me intentaron achacar. No recomiendo en
absoluto que la gente lo haga".
(*) Copyleft 2005 Mercè Molist.
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